martes, 21 de julio de 2009

La Revolución Bolivariana y Socialismo del Siglo XXI produce fuga de cerebros

Por apenas un momento, en los comienzos de su presidencia, Hugo Chávez parecía casi un predicador: “Pidamos a Dios ayuda para aceptar nuestras diferencias y unirnos en un diálogo”, imploró a sus compatriotas en conflicto en un discurso famoso en 2002. En su lugar lo qué los venezolanos consiguieron fue la venganza.

El gobierno está tomando posesión de las propiedades privadas de compañías y granjas. Los sindicatos han sido destruidos. Los opositores políticos son constantemente acosados o bien son procesados por las cortes chavistas. Y ahora después de una década de la supuesta revolución bolivariana, decenas de miles de profesionales venezolanos se han desilusionados.

Artistas, abogados, médicos, gerentes e ingenieros están saliendo del país en bandadas, mientras que aquellos en el exterior están desechando planes de regreso.

Los más ricos entre ellos están comprando propiedades horizontales en Miami y en Ciudad de Panamá. Los gerentes petroleros están trabajando en torres de perforación en el Mar del Norte y tamizando arenas de alquitrán en Canadá occidental. Aquellos con descendencia europea han solicitado pasaportes de sus tierras nativas. Las becas académicas son botes de salvavidas. Millones de venezolanos se han mudado al exterior en la década desde que Chávez tomó el poder.

En el nombre del poder, la justicia y la abundancia para los excluidos, los líderes de la “alternativa bolivariana” en Bolivia, Ecuador, Nicaragua están reescribiendo sus constituciones, intimidando a los medios de comunicación y fomentando conflictos de clase y étnicos que ocasionalmente terminan en odio y violencia. (El golpe militar del 28 de junio que expulsó al presidente Manuel Zelaya de Honduras, un aliado importante de Chávez, es el último ejemplo del tiro por la culata de la revolución bolivariana).

Las clases medias y los jóvenes están tomando una participación más activa. Un estudio reciente del Sistema Económico Latinoamericano, un instituto de investigación económica intergubernamental, divulga que el desagüe de puestos de trabajos altamente calificados, para mayores de 25 años, de Venezuela a los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) aumentó 216% entre 1990 y 2007.

Un estudio reciente de la Universidad de Vanderbilt en Nashville demostró que uno de cada tres bolivianos menores de 30 años tiene intenciones de emigrar, 12% por encima de los resultados de hace una década. Muchos profesionales establecidos ya han decidido.”Me pregunto si no soy lo suficientemente patriota”, dice Giovanna Rivero, una reconocida novelista boliviana que está yendo a trabajar como docente en la Universidad de Florida y no tiene ningún plan de regresar”. “Bolivia se está despedazando. Hay gente que se conocen de toda la vida y ya no se hablan”.

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